jueves, 26 de junio de 2014

EL GRAN AMOR DE MI VIDA

Foto: #SAGRADOCORAZÓNDEJESÚS

MES DE JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Amor al Sagrado Corazón de Jesús (4 de 4) 
El Hijo único ama a su Padre no solamente con un amor eterno e increado recibido de Él e insuflando con Él el Amor personal que es el Espíritu, sino también con un amor creado; una caridad infusa y volitiva que nunca ha cesado desde el primer instante de su inhumación y que no cesara jamás; e incluso una caridad infusa y sensible, interrumpida entre el viernes santo y la resurrección para abrazar sin fin, a partir de este momento, su corazón humano y glorificado.
Este doble amor infuso, sensible y volitivo, creado, y asumido por el Amor increado del Hijo único, ofrece sin cesar al Padre, fuente última de todo amor, la dilección divinizada de sus hermanos en humanidad, a la que confiere de este modo un valor, en cierto sentido infinito. Todas las caridades creadas, todo el amor vertido por el Espíritu del Hijo en los corazones de los hombres en el curso de toda la historia humana, son asumidos con esta historia universal por el Hijo único y bienamado, y ofrecidas por Él al Padre en unión de su triple amor teándrico, lo que explica su inefable e incomparable valor. 

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 Jesucristo, el gran incendiador, dejó en la Eucaristía el signo y la fuente copiosa del amor, como lo interpretaba el Padre y Doctor de la Iglesia San Juan Crisóstomo: De esta mesa divina brota una fuente de fuego. Mana sangre viva, sangre que es causa de vida: la fuente de la sangre de Cristo, el cáliz venerado.

Foto: DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
PRIMER VIERNES DE MES.

• PRIMEROS VIERNES DE MES
Jesús promete la gracia de la penitencia final, es decir, la salvación eterna, si comulgas nueve primeros viernes de mes seguidos. Podrás estar seguro de su compañía y protección en esta vida y en la eternidad.
• ENTRONIZACIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN
El Sagrado Corazón de Jesús pide reinar en todos los hogares mediante su imagen bendecida por un sacerdote. Desea ocupar un lugar en donde se le ame y se le pida permanentemente su paternal protección.
La consagración no es otra cosa que entregarse a Jesucristo, es la dedicación de nuestras personas y de nuestras cosas, reconociéndolas recibidas de la eterna caridad de Dios. Con la consagración aceptamos su imperio de verdad, justicia y caridad en nuestras vidas.

• DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN
Alentados por el lema “¡Qué Reines Corazón Divino” queremos hacer que Cristo sea conocido, amado e imitado. 
Las promesas del Corazón de Jesús para los devotos de su Sagrado Corazón:
1. Les daré las gracias que necesiten en su estado de vida.
2. Pondré paz en sus familias.
3. Les consolaré en todas sus aflicciones.
4. Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
5. Bendeciré abundantemente sus empresas.
6. Los pecadores hallarán misericordia.
7. Los tibios se harán fervorosos.
8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.
9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.
12. La gran promesa: “Yo te prometo en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes del mes seguidos, la gracia de la penitencia final, que no morirán en pecado grave ni sin recibir los sacramentos, sirviéndoles mi Corazón de asilo seguro en aquella hora”.


Quien se acerca a Jesucristo, lo come y se lo mete dentro de sus propias entrañas, por fuerza arde, se abrasa, se consume, y se convierte en incendiador como el mismo Jesucristo.


Nuestro mundo necesita amadores de Jesucristo que ardan como arde Jesucristo. Sólo de esta manera amará el mundo y acabará el frío de las almas. Amar a Jesucristo y hacerlo amar, es el mayor servicio que prestamos a la humanidad doliente y necesitada de alegría.


Jesucristo dijo que se abrasaba, que no se podía aguantar más hasta que viese arder toda la tierra. Y el Espíritu que nos manda en Pentecostés viene encerrado en lenguas de fuego. Con la luz de la fe, nosotros entendemos las palabras y desciframos los signos. Por eso, como Pablo (2Corintio 5,14), queremos que el amor de Jesucristo no nos deje parar... Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.


 Contemplando el amor de Jesús, manifestado en su Corazón traspasado, Él nos hace capaces del amor divino. ¡Quiere divinizarnos con su amor.


¡ BENDITO Y ALABADO SEA SU CORAZÓN !


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