domingo, 24 de marzo de 2013

CRISTO CRUCIFICADO


                          Quiero acercarme a Ti, Jesús mío, de rodillas,

Para besar tu cuerpo ensangrentado.

Déjame besar tus pies primero,

Llorando en sus llagas mis pecados;

Un beso de dolor, arrepentido,

Porque fui yo quien te hizo sufrir tanto.


Permíteme después que me levante,

Para besar las llagas de tus manos;

Es un beso de amistad y de cariño.

Bien quisiera quitarte yo esos clavos,

Curarte con mi aceite, con mi vino,

Y poner esos clavos en mis manos.


Y ahora, Señor, besaré la llaga

De tu corazón transverberado:

Es el beso de la esposa enamorada,

Que quiere permanecer siempre a tu lado,

Y quiere aun estar dentro de ti

Y poner su mismo lecho en tu costado.

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