La fe es una virtud infusa o sea dada por Dios directamente
en el alma. Pero hay que alimentarla y hacerla madurar a través de nuestros
actos de obediencia y confianza. Creer nunca ha sido fácil, ya que siempre
implica una renuncia a las medidas propias para aceptar la medida de Dios, que
es infinitamente superior a las nuestras.
La Virgen Santísima, tuvo una fe ejemplar. No ha existido
criatura alguna que se pueda comparar a la fe de Nuestra Madre, ya que su vida
requirió de su corazón una fe heroica capaz de poder responder en plenitud al
misterio al cual se le llamó y en el cual siempre viviría.
La Virgen María se mueve
exclusivamente en el ámbito de la fe,
por ella fue concebida.
¡Gracias Madre por haber dicho que SI.!
por ella fue concebida.
¡Gracias Madre por haber dicho que SI.!





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