¡¡TE ADORO, OH
DIOS MÍO!!
“Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente
bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por
completo y se rinde totalmente al contemplarte".
(Santo Tomás de Aquino)
¡¡TE ADORO, OH
DIOS MÍO!!
“Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente
bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por
completo y se rinde totalmente al contemplarte".
(Santo Tomás de Aquino)
AL MENOS TÚ,
ÁMAME"
Santa Margarita María Alacoque escuchó aquella
frase del Corazón de Jesús:
“Al menos tú,
ámame”,
que es un
llamado a no dejar solo a Jesucristo,
presente en la
Sagrada Hostia y a corresponder
a su amor con
nuestra vida cotidiana.
¿Corresponderás
al llamado de Amor tan hermoso?
Visítalo en el
Sagrario de tu Iglesia.
“He aquí el
Corazón que tanto ha amado a los hombres y en cambio, de la mayor parte de los
hombres, no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este
Sacramento de Amor”.
Tus ternuras conquistan mi corazón y quedo
aprisionado por tu amor, Niño celestial.
Deja que al
contacto con tu fuego, mi alma
se derrita
por amor, y que tu fuego me
consuma.
Me convierta
en cenizas aquí a tus
pies y
permanezca derretido por amor
y glorifique tu
bondad.
(P. Pio)
¡¡Feliz y Santa Navidad.!!
Ven ya, mi
dulcísimo Señor,
Y lleva mi
corazón sediento
Allí, donde estás
Tú, a las regiones
excelsas del
Cielo,
Donde Tu vida
dura eternamente.
(Santa Faustina
Kowalska)
"LLEGAMOS
A SER UNA SOLA ALMA CON CRISTO "
El que come mi
carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo
en él"
(Juan. 6:57).
S. Dionisio
dice que el amor tiende siempre a la unión con el amado. Y debido a que la
comida se convierte en uno con quien
la toma, así
que Nuestro Señor quiso convertirse en alimento para nosotros. Recibirlo en la
Santa Comunión, nos hacemos uno con él: "Tomad, comed: esto es mi cuerpo
"(Mt 25,26). Como si dijera, afirma S. Juan Crisóstomo: por lo que
llegamos a ser una sola alma.
Te siento junto a mí, Me acompaña Tu Presencia,
Me envuelve, Cómo si me rozara la ternura de
Tus labios Y me penetrara la alegría de Tus ojos.
Mirada penetrante, misericordiosa, Me siento completamente amada, Virgen hermosa, María.
¡MADRE !