“Como dos amigos, frecuentándose, suelen parecerse
también en las costumbres, así nosotros, conversando familiarmente con Jesús y
la Virgen, al meditar los Misterios del Rosario, y formando juntos una misma
vida de comunión, podemos llegar a ser, en la medida de nuestra pequeñez,
parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos el vivir humilde,
pobre, escondido, paciente y perfecto”.
(Beato Bartolomé Longo)



















